Olimpismo2017-07-17T09:33:25+00:00

¿Qué es el Olimpismo?

De acuerdo con la Carta Olímpica, “El Olimpismo es una filosofía de vida que exalta y combina en un modo armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Aliándose el deporte con la cultura y la educación, el Olimpismo es el creador de un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales”.

Concebidas por Pierre de Coubertin, educador y pedagogo francés y herederas de los ideales que se celebran en la antigua Grecia, las ideas Olímpicos se afirman , en su razón de ser, como una filosofía humanista. Poniendo al hombre en el centro de sus preocupaciones, el Olimpismo se propone contribuir activamente no sólo a la mejora de cada individuo como también para la construcción de un entorno propicio para este desarrollo: la paz colectiva y la armonía universal.

Proclamador del deporte como un derecho universal y un elemento fundamental en la formación del ser humano, el olimpismo es, sin embargo, mucho más amplio. La idea es que a través de los beneficios del deporte, el ser humano interiorize los valores más básicos de esta filosofía y los tome como referencia en la definición de su forma de vida y desarrollo personal.

00-oli

01-oli

Principios Fundamentales del Olimpismo

  • El Olimpismo es una filosofía de la vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Al asociar el deporte con la cultura y la formación, el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales.
  • El objetivo del Olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana.
  • El Movimiento Olímpico es la acción concertada, organizada, universal y permanente, ejercida bajo la autoridad suprema del COI, sobre todas las personas y entidades inspiradas por los valores del Olimpismo. Se extiende a los cinco continentes y alcanza su punto culminante en la reunión de los atletas del mundo en el gran festival del deporte que son los Juegos Olímpicos. Su símbolo está constituido por los cinco anillos entrelazados.
  • La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, solidaridad y espíritu de amistad y de fair play. La organización, administración y gestión del deporte deben ser controladas por organizaciones deportivas independientes.
  • Cualquier forma de discriminación contra un país o una persona basada en consideraciones de raza, religión, política, sexo o de otro tipo es incompatible con la pertenencia al Movimiento Olímpico.
  • La pertenencia al Movimiento Olímpico exige ajustarse a la Carta Olímpica y contar con el reconocimiento del COI.

Los Principios Educativos del Olimpismo

Mientras filosofía que llama a la excelencia y la voluntad constante por vencer, la doctrina Olímpica, tal como fue concebido por Pierre de Coubertin, es una fórmula pedagógica de gran alcance para mejorar los estudiantes y los convertir en hombres y mujeres activos y emprendedores, dotados de una visión global y capacidad de superación, siempre observando los principios éticos más básicos, ante los desafíos constantes y complejos de la sociedad moderna.

Creer  en el Olimpismo significa un compromiso y el compromiso continuo con:

  • Desarrollo integral de los estudiantes

A través de una oferta educativa diferenciada, la escuela debe tratar de inculcar en los estudiantes aquellos que, según Pierre de Coubertin, son los deberes fundamentales del educador:

– Valorar el esfuerzo deportivo;

– Promocionar el conocimiento intelectual;

– Internalizar una conducta social;

– Aspirar a la perfección moral;

– Fomentar de la creatividad artística;

  • El reconocimiento de las especificidades educativas de cada estudiante

Un estudiante es una realidad específica, con sus propias características educativas. Mediante la promoción de prácticas pedagógicas variadas y diferenciadas se puede cumplir con el desarrollo y el ritmo de aprendizaje de cada estudiante y, mientras se mantiene la cohesión de la clase.

  • Adquisición de competencias clave

El desarrollo de aptitudes como el pensamiento crítico o la capacidad de crear, innovar y comunicar son esenciales, no sólo para la afirmación individual en el competitivo mercado de los recursos humanos como para la creación de valor añadido que beneficia a la comunidad.

  • Promoción de una cultura de superación, autocontrol y respeto a los demás

Para que los alumnos interiorizen una cultura de progreso constante y respeto por los demás, es esencial la promoción objetivos individuales, desafiantes y realistas que les animen a dar siempre lo mejor posible. Con este objetivo en mente, es todavia importante inculcar en los niños la capacidad de autorregulación, es decir, de cada uno identificar sus fortalezas y debilidades, logrando evolucionar con seguridad. Al mismo tiempo, la comunidad escolar debe buscar y evidenciar “ídolos” que sean ejemplos para inspirar a los más jóvenes.

  • Formación de ciudadanos felices y activos

La búsqueda de la felicidad es algo innato a la propia existencia humana. En el entendimiento de que este estado de realización dependerá de factores externos a menudo incontrolables, está científicamente demostrado que los niños activos, seguros de sí mismos y emocionalmente equilibrados, tienen más probabilidades de ser adultos felices.

  • Unión en la riqueza de la diversidad

La principal riqueza de la humanidad reside en su diversidad. Su principal enemigo es el miedo. Es el miedo a lo que és diferente, desconocido que pone en evidencia los prejuicios, la desconfianza y la discordia. La escuela debe contribuir activamente a ampliar los horizontes de los estudiantes, poniéndolos en contacto con realidades diversas y desconocidas. En última instancia, trabajar para la promoción de un mundo amistoso y tranquilo.